La sombra de Eva, la mujer de los sueños de todos los hombres que te arranca de la razón para llevarte con ella de paseo por el bosque de la pasión.
Lilith nació mujer para no dejar someterse por un hombre. Lilith nació con el hombre y de su misma razón y sentido. Sabedora de su primogénita condición, vino para dominar al hombre en el placer de la conjunción carnal.
Cuidado, porque Lilith es capaz de atraparte. Lilith te besa y te acaricia como ninguna mujer sabe hacerlo. Sus labios son dulces como la miel y tiernos como la fruta salvaje. Sus besos son frescos y naturales, cargados de esa humedad que te transporta por senderos deseados de insospechado destino. Mientras sus labios te sumen en su alo de deseo, sus manos te recorren todo el cuerpo haciéndote sentir Adán en el paraíso. El mismo Adán que quiso someterla ha visto como su cuerpo reposa bajo la osadía del cuerpo perfecto de la mujer, y la mujer es Lilith.
Su piel es de seda. Sus pechos perfectos y firmes saben a tierno deseo de posesión. Sus caderas, perfectas, moviéndose sobre tu sexo, te llevarán a la perfecta conjunción con la mujer. Lilith sabe moverse. Lilith sabe besar. Sabe reposar sobre tu cuerpo mientras intentas asimilar todo el placer que un hombre puede descubrir.
Su rostro angelical esconde a una mujer que sabe perfectamente lo que un hombre necesita en cada momento. No busques lujuria, ni sexo desenfrenado, porque Lilith es superior a los banales y carnales deseos de la piel. Hallarás en ella la perfección en el estar con una mujer y te descubrirás, como yo lo hice, como un niño que acaba de descubrir el sexo.
No escapes de Lilith, porque Lilith te hallará donde estés y te anulará la libertad de soñar. Nuestros sueños serán para ella. Y créeme cuando te digo que Lilith te atrapará, porque me encuentro recluso en su piel, atrapado allí para siempre.